De “aliado” viral del 8M a acusado de deudor alimentario: lo confrontan en plena marcha en Tlaxcala
Lo que parecía ser una imagen simbólica de apoyo durante la marcha del 8 de marzo en Tlaxcala terminó envuelto en una fuerte polémica pública. Un joven que se volvió viral por portar una cartulina con la frase “Me callo para que ellas hablen” fue confrontado en plena movilización por una mujer identificada como su expareja, quien lo señaló por presuntamente no cumplir con la pensión alimenticia de su hijo.
Durante las primeras horas de la protesta, el hombre llamó la atención de asistentes y usuarios en redes sociales al aparecer junto a su pareja con un mensaje que muchos interpretaron como una muestra de respaldo hacia las mujeres que participaban en la jornada del 8M. Su imagen comenzó a circular rápidamente y fue vista por algunos como la de un supuesto aliado del movimiento.
Sin embargo, la situación cambió de forma repentina cuando, según versiones de personas presentes, una mujer se acercó para reclamarle públicamente. En medio de la concentración, lo acusó de haber abandonado sus responsabilidades como padre y de no aportar recursos para la manutención de su hijo, un menor que tendría alrededor de nueve años.
El señalamiento causó sorpresa entre quienes presenciaban la escena, sobre todo porque contrastaba con el mensaje que el joven mostraba en su cartel. Testigos relataron que el momento generó tensión entre varias asistentes, ya que para algunas el gesto del hombre dentro de la marcha perdió credibilidad frente a las acusaciones hechas en su contra.
Después del altercado, el joven fue retirado del lugar entre reclamos de algunas manifestantes. A partir de ahí, el caso se propagó con rapidez en plataformas digitales, donde se abrió una discusión sobre el papel de los hombres dentro del movimiento feminista y sobre la diferencia entre mostrar apoyo con discursos o pancartas y asumir responsabilidades reales en la vida cotidiana.
En redes, muchas personas señalaron el hecho como un ejemplo de posible incongruencia, mientras otras pidieron cautela y recordaron que cualquier acusación de este tipo debe seguir el cauce correspondiente ante las autoridades. Aun así, el episodio volvió a visibilizar un tema que para muchas mujeres en México sigue siendo central: la violencia económica y el incumplimiento de obligaciones relacionadas con la pensión alimenticia.
Más allá de la viralidad del momento, el caso reavivó una conversación incómoda pero necesaria en torno a la autenticidad del apoyo al movimiento feminista. Para muchas voces, no basta con acompañar una marcha o portar una consigna; también importa actuar con responsabilidad fuera de los reflectores, especialmente cuando están de por medio los derechos de una mujer y de un menor.
