Diputada propone permiso laboral por menstruación con goce de sueldo
La diputada de Morena, Kary Franco, manifestó su apoyo a una propuesta que busca permitir que las mujeres puedan ausentarse de su trabajo con goce de sueldo cuando enfrenten dolor menstrual incapacitante o padecimientos relacionados que afecten de forma seria su desempeño diario.
La iniciativa plantea reconocer en el ámbito laboral condiciones médicas como la dismenorrea incapacitante y la endometriosis, dos trastornos que pueden provocar dolor intenso, agotamiento, malestar físico severo y dificultades para realizar actividades cotidianas.
Según lo expuesto por la legisladora, muchas mujeres continúan cumpliendo con sus jornadas aun cuando presentan síntomas fuertes, debido al miedo de recibir descuentos salariales, sanciones o represalias en sus centros de trabajo. En ese contexto, defendió que el tema no debe minimizarse ni tratarse como una excusa.
Para Franco, esta discusión debe abordarse como un asunto de salud, derechos laborales y dignidad. La diputada sostuvo que hay casos en los que el dolor menstrual puede ser tan fuerte que incluso impide levantarse de la cama, pero aun así muchas trabajadoras se ven obligadas a asistir a laborar.
La propuesta busca abrir un debate más amplio sobre la salud menstrual en México, especialmente en el entorno laboral, donde históricamente este tipo de padecimientos han sido poco visibilizados. La intención es que las mujeres que realmente enfrenten un cuadro incapacitante puedan contar con protección legal y respaldo económico mientras atraviesan esos días de afectación.
Además de su impacto en el debate nacional, la iniciativa también se relaciona con discusiones que ya se han dado en otros países sobre las llamadas licencias menstruales, en las que se intenta equilibrar la productividad laboral con la atención a necesidades médicas específicas de las trabajadoras.
En caso de avanzar, la medida podría convertirse en un precedente importante en México dentro de la legislación laboral con perspectiva de género. Sin embargo, también abriría nuevas conversaciones sobre cómo se aplicaría, qué requisitos médicos serían necesarios y de qué manera se regularía en empresas e instituciones.
Más allá del debate político, la propuesta pone sobre la mesa una realidad que durante años ha permanecido invisibilizada: para muchas mujeres, trabajar con dolor menstrual severo no es una elección, sino una obligación impuesta por la falta de reconocimiento legal.
